Muy bien, ha hemos tenido nuestro ratito para alejarnos del bullicio y asimilar todas las emociones de la ceremonia, como veíamos en el post anterior. Volvemos a tener las pilas cargadas y es hora de regresar con los vuestros, que os esperan disfrutando con la copa de bienvenida que les habéis preparado. Éste es un momento muy relajado, en el que podéis pasar con vuestros invitados el tiempo que no teníais al finalizar la ceremonia. Me gusta seguiros a una distancia prudencial para que no reparéis en mi presencia, pero lo suficientemente cerca para no tener que buscarme si me necesitáis, ya que es un buen momento para hacerse algunas fotos con la gente.
Y pasamos al salón, donde la recepción suele ser espectacular y llegáis con una sonrisa de oreja a oreja a vuestra mesa. Aquí os suelo dejar tranquilos para que comáis agusto con quien compartáis la mesa, pero me gusta estar pendiente por si alguien se acerca a saludaros y si sois vosotros los que os levantáis para acercaros a alguna mesa. Ha habido contadas ocasiones en las que algún maitre ha considerado que el fotógrafo ya no pinta nada hasta el baile y me ha invitado a salir. Si les hubiera hecho caso me habría perdido momentos que para mí son indispensables y para la pareja, irrepetibles. Me gusta permanecer en el mismo salón que la celebración pero apartadito, para que podáis acercar a los vuestros. Con un menú infantil (mi preferido) me tendréis con una sonrisa de oreja a oreja tal que así ->
Y voy a seguir con imágenes, que es como más me gusta contaros cosillas…
No les hagáis esperar mucho, están deseando estar con vosotros.
¡Y aquí llegan los novios!
Es un momento ideal para unas fotos con los vuestros, preparadas o espontáneas, ¿por qué elegir?…¡mejor de ambos tipos!
En algunos sitios le echan una particular imaginación a los canapeses.
Los protagonistas del día se merecen otra entrada a lo grande.
Por fin sentados, por fin tranquilos. A relajarse y a disfrutar.
No hago ronda de mesas propiamente dicho, prefiero pillar a vuestros invitados con vosotros que comiendo y por sorpresa.
O en pleno brindis por los novios.
Hay personas especiales que os regalan lo mejor de si mismas ese día.
En una jornada tan cargada de sensaciones y momentos siempre viene bien tomarse un pequeño respiro con los que os son más cercanos.
El convite está repleto de pequeños detalles y momentos que enriquecen vuestra boda y que no me perdería por nada.
¡Llega el momentazo tarta!
¡Y ahora los regalitos! Tan variados como vosotros, cada boda es una sorpresa.
Vuestros amigos no podían ser menos, y la imaginación que le echan es portentosa.
Uf, esto se ha descontrolado, la gente pide…¡fiesta!
Publicado por Jose Reyes
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